Fecha: 2017-06-11 22:29:59


Gastos de campaña: Y nosotros como la gansa, siempre pagando…


La frase es terrible pero cierta: "Cuando nos despertamos es tarde, ya votamos. Lo paradójico es que siempre compramos el mismo buzón." Aquí el texto completo:

La Ley N°26.215 regula el financiamiento electoral de los partidos políticos, disponiendo un régimen de aportes públicos y privados. Los primeros, se deben prever en la ley de presupuesto en los años que se deban realizar elecciones nacionales, presidenciales y legislativas. Los segundos están a cargo de personas privadas.

Para los años que se realizan elecciones presidenciales la ley de presupuesto general debe prever cuatro partidas diferentes, según se trate para elección de presidente; elección de parlamentarios del Mercosur; elección de senadores nacionales y elección de diputados nacionales.

El financiamiento privado solo se puede hacer por personas físicas, habiendo prohibido la Ley N°26.571 el financiamiento por parte de personas de existencia ideal (Odebrecht, perdón… empresas).

También se limitan los gastos que se pueden realizar por cada campaña electoral. (sic).

Mediante Resolución N°356E del “Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda”, dispuso un aporte global, para las PASO de $54 millones para la campaña electoral para la categoría “diputados nacionales” y $27 millones para la categoría “senadores nacionales”.

Para las elecciones nacionales del 22/10 los aportes serán de $108 millones y $54 millones, respectivamente.

Lo que es imposible de reglamentar es el financiamiento electoral de los gobiernos, que obviamente no pasa por los partidos o alianzas que lo representan ya que los presupuestos generales suelen ser dibujos y la cuenta de inversión se aprueba de modo automático, lo que debería ser uno de los actos más cuidados y serios del parlamento.

Veamos, el gobierno con un claro objetivo electoralista, resolvió no modificar las tarifas de transporte, por lo menos hasta el 22/10. Incrementará el monto de los subsidios, con lo cual se sigue aumentando el gasto público y la presión inflacionaria se contiene mediante la restricción monetaria que impone el Banco Central, manteniendo elevadas tasas de interés. Asimismo se recurre al financiamiento externo para inundarnos de dólares.

Con este tipo de medidas que seguramente, no serán las únicas, se logrará mantener artificialmente baja en términos relativos y argentinos (1% mensual, poco menos, poco mas), los índices de inflación, lo que constituye un modo mucho mas inteligente de manipular los índices del INdEC, hacia la baja, por lo menos por un tiempo. Es una suerte de cepo aplicado por políticos GCU (la gente como uno, del humorista Landrú) y eso está bien visto…

En este punto se da un encuentro entre los políticos y los CEOs de empresas que nos gobiernan, que en nuestra historia de los últimos años se daba esencialmente en la negociación de prebendas, conjuntamente con los precios de las obras y servicios contratados por el estado que debían incluir ese “costo” en los precios.

Por eso este gobierno de “CEOs”, tal como dijo un periodista de La Nación, demora en el tiempo incrementos tarifarios, ofrecen una prebenda electoral, lo que no se diferencia, en lo moral y ético de una coima, para obtener más votos. Una forma “tolerable de corrupción”. Una muestra de decencia líquida.

Este tipo de medidas, a su vez hace necesario mantener la ya intolerable presión fiscal que incide en el precio final de los bienes que adquirimos, es la llamada imposición indirecta, sin contar la que impacta directamente en los ingresos.

“Cambiar” significaría también terminar con este tipo de prácticas demagógicas y corruptas, como la de las tarifas bajas, que tienen un efecto hipnótico sobre la gente que obviamente es temporario.

Cuando nos despertamos es tarde, ya votamos. Lo paradójico es que siempre compramos el mismo buzón.

Como vemos hay vicios muy arraigados en usos que el tiempo parecería que convirtió en “lícitos” y este de demorar aumentos para después de las elecciones, es una forma de corromper a la ciudadanía, que nos pasa finamente inadvertida, o bien se trata de una complicidad bien entendida.

En fin, la picaresca llego a la política para quedarse…y los “CEOs” en su salsa…y nosotros como la gansa, siempre pagando…

Fuente: Urgente 24

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