Fecha: 2017-08-27 20:58:22


Dietrich y los trenes


“1960. Guillermo conoce a Juan Manuel Fangio y así comienza un gran camino. 1964. Usados seleccionados gracias a la manía de Guillermo Dietrich de venderlos como si fueran para él. 1979. Dos alemanas se unen. Nos eligen Concesionario Oficial Volkswagen”.

Por Carlos Del Frade

“1960. Guillermo conoce a Juan Manuel Fangio y así comienza un gran camino. 1964. Usados seleccionados gracias a la manía de Guillermo Dietrich de venderlos como si fueran para él. 1979. Dos alemanas se unen. Nos eligen Concesionario Oficial Volkswagen”. Así se lee en la trayectoria del Grupo Dietrich, los representantes locales de dos grandes multinacionales automotrices, Volkswagen y Ford. Hoy, uno de los integrantes de la familia, también Guillermo, es el actual ministro de Transporte de la República Argentina.

El decreto 652 del lunes 14 de agosto de 2017, a horas nada más del triunfo en las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, le otorga a Guillermo Javier Dietrich la potestad de cerrar ramales y levantar vías, al mismo tiempo que se importan rieles, vías y durmientes de China con destino, especialmente, a renovar los tramos vinculados a la exportación de cereales y minerales, grandes negocios de multinacionales.

Las razones que argumenta el decreto son inapelables y muy claras: “…una de las premisas del Gobierno Nacional es lograr la utilización de los recursos públicos con miras a una mejora sustancial en la calidad de vida de los ciudadanos, focalizando su accionar en la concreción de resultados que sean colectivamente compartidos y socialmente valorados”, sostiene entre los fundamentos.
“Que en pos de esa premisa se requiere establecer procedimientos administrativos basados en criterios de racionalidad y eficiencia que posibiliten una respuesta más rápida a las demandas de la sociedad.

“Que, en ese contexto, a los efectos de agilizar los trámites que se desarrollan en el ámbito del Ministerio de Transporte, en relación a la materia detallada precedentemente, y en orden al efectivo y eficaz cumplimiento de sus funciones, se entiende conveniente delegar en dicho Ministerio la facultad de clausurar ramales ferroviarios en forma definitiva y proceder al levantamiento de las vías y demás instalaciones ferroviarias”, apunta.

No hay ninguna alusión a la recuperación de la industria nacional ferroviaria.

Es el gobierno nacional que subordina al estado al imperio de una familia vinculada a las multinacionales automotrices, el viejo sueño del plan Larkin que a principios de los años sesenta exigió el cierre de los Ferrocarriles Argentinos y el levantamientos de las vías para que los camiones y los autos sean amos y señores de la geografía del país del sur.

Cuando el ex presidente Carlos Menem anunció “ramal que para, ramal que cierra”, la condena afectó a 80 mil trabajadores y produjo la desaparición, literal, de 800 pueblos a lo largo y ancho del enorme mapa. Cuyo pueblo nunca pudo hacer realidad aquel desafío del himno: vivir con gloria gracias a la noble igualdad.

Dice el decreto, entonces, “Delégase en el Ministro de Transporte la facultad de clausurar ramales ferroviarios en forma definitiva y proceder al levantamiento de las vías y demás instalaciones ferroviarias”, en su artículo primero.

Y remata que “los rieles, durmientes, aparatos de vías y el resto de los bienes muebles que compongan la infraestructura ferroviaria que se encuentra ubicada en el sector que se resuelva remover, quedarán en poder de la Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado, conforme lo establecido por la Ley Nº 26.352 y sus modificatorias”.

El tren no es una herramienta del pasado, sino del presente de los países desarrollados. Y en la mayoría de los casos están bajo la órbita del estado.

Aquí, en estos arrabales del mundo, donde el conocimiento y la experiencia de la industria nacional ferroviaria sirvió de base para el impulso de los trenes en Estados Unidos, Alemania, China y Ruisa, por ejemplo; aquí, en estas pampas de fantasía y desmesura, el estado se pone al servicio de la familia Dietrich, es decir, al servicio de las multinacionales.

Alentado por millones de votos, el gobierno nacional impulsa la última condena a los trenes y la industria nacional ferroviaria, signos, alguna vez, de la dignidad social y la independencia económica que ya no son.

Fuentes: Decreto 652 publicado el martes 15 de agosto de 2017 en el Boletín Oficial de la República Argentina; página oficial del grupo Dietrich que puede ser ubicada a través de cualquier buscador por internet.

Fuente: Agencia Pelota de Trapo

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