Fecha: 2018-10-28 10:52:18


Inflación, tasas de interés y crecimiento


En una carta a Roosevelt escrita en 1933, el famoso economista John Maynard Keynes exigía al entonces líder norteamericano que iniciara una “nueva era económica” que, con políticas fiscales y monetarias expansivas, sacaran a Estados Unidos de la Gran Depresión. 

En una carta a Roosevelt escrita en 1933, el famoso economista John Maynard Keynes exigía al entonces líder norteamericano que iniciara una “nueva era económica” que, con políticas fiscales y monetarias expansivas, sacaran a Estados Unidos de la Gran Depresión. 

En su misiva de 1933, Keynes busca refutar anticipadamente a quienes seguramente le iban a decir que sus propuestas traerían inflación. Así, en una parte de su escrito, sugiere: 

“Dos falacias técnicas pueden afectar las políticas de vuestra administración. La primera se refiere al rol que juegan los precios al alzaen un momento de recuperación. Los precios al alza deben ser bienvenidos, dado que son, por lo general, el síntoma de una producción y un empleo en crecimiento. Cuando se gasta más poder de compra, es esperable que suban la producción y también los precios. Dado que no puede haber una recuperación de la producción sin aumento de los precios, es esencial asegurarse que la recuperación no se frene por una insuficiencia en la cantidad de dinero…”

Este pensamiento de Keynes perduraría por décadas, abonando la idea de que cuando la economía crece hay inflación, y que, por el contrario, cuando la inflación baja, entonces aparece la recesión. 

Si pasamos de aquí al tema de la tasa de interés, el círculo se cierra. De acuerdo con el punto de vista keynesiano, una alta tasa de interés que busque bajar la inflación, afectará la producción frenando la actividad económica. 

Lo primero que debemos decir frente a esto es que, al menos en los últimos 5 años, se verifica para la economía argentina una relación exactamente opuesta a la que menciona Keynes. En los años donde la inflación “salta” (como en 2014, 2016 y 2018), el PBI cae, mientras que lo contrario ocurre cuando la inflación desciende. 

Lo segundo que debemos mencionar es que, en la específica coyuntura de 2018, la actividad económica comenzó a caer mucho antes de que el Banco Central subiera las tasas. 

En el gráfico de aquí arriba puede verse cómo evolucionan el Estimador Mensual de Actividad Económica (la línea azul) y la tasa de interés de la política monetaria (en rojo). Como se ve, el EMAE frenó su ascenso en febrero, para comenzar a caer en marzo. Ahora entre enero y marzo, la tasa de interés de la política monetaria mostró una leve baja, pasando de 28,0% a 27,25%. Fue recién en mayo, cuando ya estaban todas las variables entrando en un escenario de crisis, que la tasa subió con fuerza hasta llegar al 40% de junio de este año. 

A la luz de estos datos, queda claro que no es la política monetaria dura lo que frena la economía. 

Así, es más lógico pensar que la tasa de interés se movió como respuesta a otros eventos que hicieron que la economía comenzara a desplomarse.

Fuente: Contraeconomía

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