Fecha: 2020-10-25 18:36:55


Odio y xenofobia, el harakiri americano


De las propuestas políticas de Donald Trump, ninguna ha sido tan popular y exitosa como las barreras a los inmigrantes. Pero ese, que ha sido unos de sus mejores caballos de batalla y de sus más grandes legados, puede salirle muy caro, tanto al continente, como a Estados Unidos.

En el último año, al menos 400.000 migrantes (una pequeña nación caribeña, del tamaño de Belice) han cruzado ilegalmente el Río Bravo para encontrarse con el sueño americano. Cada vez son más, aunque muchas cosas han cambiado en el vecino del norte. La llegada de Donald Trump a la presidencia trajo una revolución de la política migratoria en casi todos sus aspectos, tanto la legal como la ilegal, en una estrategia para apelar al nacionalismo extremo y conseguir réditos políticos inmediatistas, pero cuyas consecuencias durarán varios años.

“La administración de Trump ha implementado tantos cambios, tanto grandes, a través de regulaciones y órdenes ejecutivas, como aparentemente menores, en documentos técnicos orientadores de la política pública, que serán extremadamente difíciles de revertir para una eventual nueva administración”, señala Jessica Bolter, analista experta en migración del Migration Policy Institute (MPI), consultada por CONNECTAS.

Desde 2016, la actual administración se ha comprometido en atacar el fenómeno de la migración por todos los medios. Bolter, coautora de Desmantelando y reconstruyendo el sistema migratorio: un catálogo de cambios durante la administración Trump, publicado por el MPI en julio de este año, ha identificado más de 400 acciones ejecutivas que van desde disminuir los funcionarios y cortar los fondos de la entidad encargada de facilitar la inmigración legal en 2018, hasta separar familias con el fin explícito de disuadir a los migrantes.

Según reveló una investigación de dos años liderada por el inspector general del Departamento de Justicia, la política de ‘tolerancia cero’, implementada en 2018, tenía el objetivo de desincentivar la inmigración ilegal separando a los niños de sus padres cuando estos fueran procesados.

“Tenemos que separar a los niños”, dijo en una reunión el entonces fiscal general, Jeff Sessions, según reportó The New York Times. “Si les importan los niños no los traigan. No vamos a darle amnistía a quienes vengan con niños”.

Pero los afectados no son solo los ilegales. En los últimos tres años, el número de inmigrantes legales recibidos cayó casi a la mitad, a cerca de 600.000 personas en 2019, un número que no se veía desde 1980, de acuerdo con un análisis de William Frey del Instituto Brookings. Para 2020, la presidencia redujo el tope de refugiados recibidos a 18.000, una disminución del 79 por ciento frente al promedio en la administración Obama y el número más bajo en la historia desde 1980, cuando Jimmy Carter firmó la Ley de Refugiados. Y, en agosto, el presidente anunció su plan de bajarlo aún más para el 2021.

Esto afecta a todos los inmigrantes, pero es especialmente duro para los latinoamericanos, quienes resienten más las exigencias impuestas por Trump, señala Bolter. Fiel a lo que dijo en campaña, el presidente ha sustentado en acciones su retórica antimigratoria, especialmente enfocada a la comunidad latina. No en vano, mientras en la campaña de 2016 alegó que los migrantes mexicanos llevan drogas, crimen y “son violadores”,  en 2018 le dijo al Congreso que Estados Unidos necesita más inmigrantes de países como Noruega y menos de “países de mierda”.

Para los países centroamericanos, esto es especialmente complicado. La economía de muchos de ellos depende en gran medida de las divisas de quienes emigran a Estados Unidos. En el caso de Haití y El Salvador, hasta el 36,2 y 22 por ciento de su PIB, respectivamente, proviene de este medio. Aunque la cantidad de dinero enviado ha aumentado en el cuatrienio actual (para algunos analistas, como consecuencia del miedo de muchos migrantes de ser deportados, lo que llaman ‘el factor Trump’), es lógico pensar que estos ingresos se estanquen con menos migrantes en suelo americano.

Más grave aún es la situación social de los migrantes en el camino al norte. Gracias a la presión política desde Washington, como se habló en un análisis anterior en CONNECTAS, ha habido una suerte de mudanza de la frontera estadounidense cada vez más al sur, con un aumento de los controles de las caravanas de migrantes en países como México y Guatemala, presionados por amenazas comerciales de Estados Unidos.

Aunque las políticas de Trump buscan priorizar la mano de obra estadounidense, el número de visas para puestos agrícolas y de bajo perfil se duplicó entre 2015 y 2019. Para Alex Nowrasteh, analista senior de asuntos migratorios del Instituto Cato, ahí radica la principal contradicción de la administración actual. “Por un lado, necesitamos más personas porque la economía está decayendo. Por el otro, están empecinados en decir que ‘el país está lleno, no vengan más’. Es imposible reconciliar ambas”, dijo a The New York Times.

Los inmigrantes -legales e ilegales- agregan 1,6 billones de dólares a la economía estadounidense cada año, de acuerdo con un documento académico del Centro de Estudios de Inmigración de 2013. La inmigración se paga sola. Si bien la economía antes de la covid-19 venía mostrando buenos indicadores durante la administración Trump, con una  tasa de desempleo de 3,5 por ciento y un crecimiento anual aceptable de 2,3 por ciento, el golpe por la pandemia hará clave la inyección económica de la comunidad migrante.

Incluso el Departamento de Salud realizó un informe en el que demostraba que la comunidad migrante le ha significado al gobierno unos ingresos netos de 63 mil millones de dólares durante la última década. El reporte no salió a la luz pública porque Stephen Miller, asesor y arquitecto de la política migratoria de la actual administración, evitó su publicación, por no concordar con la retórica que quieren manejar desde la Casa Blanca, pero una fuente lo filtró a The New York Times.

¿Cómo explicar entonces la determinada política antiinmigrante de Washington? Si algo probaron las elecciones de 2016 es que el tema migratorio resultó un gran caballo de batalla para el partido republicano. “Es imposible ignorar que esencialmente montó su anterior campaña para construir un muro entre Estados Unidos y México, y que ese es un mensaje especialmente atractivo para sus seguidores”, agrega Bolter.

Funcionarios del círculo más cercano del presidente son reconocidos creyentes del nacionalismo extremo. El propio Miller estuvo involucrado en un sonado escándalo por unas filtraciones de correo en donde aconsejaba leer un libro conspirativo según el cual los migrantes que llegan al país en busca de asilo son una estrategia orquestada desde la ONU para borrar la cultura americana y acabar con su preponderancia mundial.

Para Jason Stanley, profesor de filosofía en la Universidad de Yale y autor del libro Cómo funciona el fascismo, esta es una conducta similar a la que han tomado otros gobiernos autoritarios en el mundo. “Empiezas con algo que separa a los ciudadanos de los no ciudadanos. Tienes una guerra colonial, una guerra contra el terror, una guerra imperialista que se enfoque en diferenciar quién hace parte de la sociedad y quién no y luego diriges esa fuerza contra tus oponentes políticos”, le dijo a The Intercept.

Es pronto para ver las consecuencias del cierre de fronteras, pero todo indica que las tensiones aumentarán en el escenario actual, con un sistema antimigratorio intransigente, una economía estadounidense afectada por la pandemia y la pauperización de la calidad de vida que trae la covid-19 a los países latinoamericanos. Aunque Trump solo hizo 30 millas de muro de las 1.000 que prometió en la frontera con México, la muralla que alzó en las normas migratorias está mucho más enraizada y es mucho más peligrosa que los kilómetros de concreto que quedaron por construir en la frontera sur.

Las elecciones en Estados Unidos revisten una importancia clave para el hemisferio. Por eso, desde CONNECTAS estaremos analizando qué ha significado cuatro años de Donald Trump para América Latina, así como las implicaciones que tendría otro cuatrienio del magnate para la región. Si no quiere perderse piezas de análisis como esta, lo invitamos a suscribirse a nuestro boletín.

Fuente: www.connectas.org