Fecha: 2017-06-04 22:31:14


"Después de la elección se viene una suba del dólar"


En una entrevista con LPO, el presidente de CRA pidió un voto para el macrismo en octubre.

El campo fue sin dudas el sector que más rápido reaccionó a las medidas que tomó Mauricio Macri ni bien asumió en diciembre de 2015. La reactivación del sector -que estuvo nueve años enfrentado con el kirchnerismo- fue inmediata y se reflejó en el aumento de la cosecha. Cultivos como el trigo y el maíz respondieron favorablemente a la eliminación de retenciones y la liberación de las exportaciones. La ganadería también comenzó a mostrar señales de crecimiento. El ánimo de los productores cambió aumentando la inversión en insumos, tecnología, maquinaria agrícola y camionetas rurales. 

Sin embargo, hay sectores como la lechería y las economías regionales que siguen en crisis. El contexto internacional no ayuda como en otros tiempos y la solución a nivel local está lejos de aparecer. 

Dardo Chiesa (60) es uno de los dirigentes del campo más polémicos, con un estilo frontal que impone respeto. Oriundo de la localidad pampeana de Macachín, donde aún conserva un campo familiar de 400 hectáreas, asumió como presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) a fines de 2015 y asegura que en noviembre próximo buscará la reelección.

Chiesa se reconoce amigo del ministro Ricardo Buryaile y admite que, debido a esa amistad de más de 25 años, se permite ciertas concesiones. "Le digo cosas que quizá a otro funcionario no se las diría", cuenta. A su vez, critica la política oficial para el sector lechero sin dudar, incluso, en pedir la renuncia del principal responsable del área.

El dirigente advierte los problemas que genera el atraso cambiario en la producción y reclama una reforma impositiva integral. Cuando se le pregunta qué es lo peor que le pasó al campo, responde de manera contundente: "El kirchnerismo". Enseguida, contrariamente a la mayoría de los dirigentes, se anima a revelar sus ambiciones políticas. "Soy Justicialista de la línea del ex gobernador de La Pampa (Rubén) Marín y quiero jugar en mi provincia", dice.

Distendido, y a pocas horas de reunirse con el presidente de la Nación, recibe a LPO para hablar de todo en la sede que CRA tiene en el barrio porteño de San Telmo.

-¿Qué evaluación hace de las políticas de Macri para el campo?

La actual gestión nos devolvió la libertad de comercio permitiéndonos trabajar con normalidad, aunque no en soja, pero sí en el resto de los cultivos. Los sectores que más crecieron son el trigo, el maíz, el girasol y la ganadería. A todos estos sectores les sacaron la totalidad de las retenciones. Este año habrá una cosecha récord de trigo y el maíz respondió muy bien. En soja es lógico que haya un retroceso por el efecto de la rotación que hizo que vuelvan a producirse cultivos alternativos.

-¿Qué nivel de importancia le da a las elecciones legislativas de este año?

Pensamos que es importante que le den la oportunidad al gobierno de hacer lo que vino a hacer. Estamos impacientes, los tiempos deberían ser mucho más ligeros de lo que son. El gradualismo lleva más tiempo, con lo cual dos años se consumen rápido y tienen que profundizar los cambios. Esto recién empieza y se le debería dar un voto de confianza en octubre al macrismo. De todas maneras, somos una entidad federal que no se puede pegar políticamente, aunque está claro que el campo mayoritariamente va a apoyar al gobierno.

En las elecciones de este año habría que darle tiempo al Gobierno para que haga lo que vino a hacer, esto recién empieza y dos años se consumen rápido, en octubre habría que darle un voto de confianza al macrismo. 

Lechería

-¿Cuál es el actual estado de situación del sector lechero y qué grado de responsabilidad tiene el gobierno?

En lechería no le han encontrado o no han querido encontrarle la vuelta. No compartimos para nada la visión que tiene el subsecretario (de Lechería), Alejandro Sammartino. De todos modos, no pedimos más su renuncia porque cada vez que lo reclamamos, lo reafirman en el cargo. La responsabilidad de Sammartino en la crisis del sector es absoluta. Le vendió al gabinete del Ministerio de Agroindustria un plan de trabajo que está generando consecuencias. En este año y medio no pasó lo que él decía. Lamentablemente pasó lo que decíamos nosotros agravado por la crisis climática. Los tamberos y las industrias no la están pasando bien y se deprimió el consumo. No hay una voluntad exportadora.

-¿Cree que los funcionarios macristas subestimaron la crisis de este sector?

Yo pienso que le creyeron a Sammartino. Si evaluás su gestión, se fue destruyendo todo siguiendo el camino del kirchnerismo. Alguien tiene que decirle a este señor que no cumplió los objetivos. En una empresa estaría afuera hace rato. Este funcionario decía que los precios internacionales iban a subir y que eso haría aumentar la producción y el volumen de exportaciones. No pasó nada de esto y no tuvo Plan B.

-¿Cuál es la solución a estos problemas?

La solución es la que propone el secretario de Agregado de Valor (Néstor) Roulet, que ha propuesto conformar una mesa de trabajo entre todos los eslabones del sector. Pero no se lo dejaron hacer porque cuando la leche sale de la usina forma parte del Ministerio de la Producción que no se quiere involucrar en el tema. En esta mesa debiera crearse un precio de referencia como el que se hizo en Santa Fe. Hoy el valor que debieran cobrar los tamberos se ubica entre $ 6,10 y $ 6,20 por litro. Pero se está cobrando un peso menos; por eso los números no cierran y este año volverá a caer la producción de leche.

-¿Quiénes se benefician con la política oficial?

La industria que juega a la chiquita a abastecer el mercado interno sin una visión exportadora. Así se deprimen los precios al productor. Yo creo que Sammartino está equivocado y juega para la industria. 

Economías regionales y atraso cambiario

-¿Por qué cree que Macri vuelve a repetir la historia de mantener el dólar bajo para contener la inflación?

Mirando el mercado, está claro que hay sobreoferta de dólares. El gobierno está manejando su política con gradualismo. El gradualismo es hacer todos los días un poco. Los funcionarios están preocupados por el déficit fiscal y utilizan el tipo de cambio como ancla inflacionaria perjudicando al productor y quitándole competitividad a todo el mundo. Cuando las dos vías del tren se empiezan a separar, de a poco llega un momento que la locomotora descarrilla porque va al medio y se parte. Van a tener que ir a algún tipo de corrección cambiaria.

-¿Cómo afecta el atraso cambiario en la competitividad de las economías regionales?

Las economías regionales son dólar dependiente y les pega muchísimo. La demanda internacional sigue frenada porque cuando vamos con nuestra estructura de costos chocamos. Para todo lo que es olivares -que se están cerrando- o producción con miras a Asia tendríamos que embarcar por puertos chilenos y nos daría una ventaja competitiva tremenda. Coquimbo está casi en el centro de la producción argentina y podríamos embarcar por allí con pocos kilómetros de fletes. Sin embargo, muy poco se ha hecho en este tema y estamos embarcando por Buenos Aires, Necochea y Bahía Blanca pegando la vuelta por Magallanes.

El atraso cambiario le pega a las economías regionales porque cuando vamos a exportar con nuestra estructura de costos chocamos. Además, debería sacarse la mercadería a Asia por el puerto de Coquimbo de Chile y sin embargo embarcamos por Buenos Aires y pegamos la vuelta por Magallanes.

-¿Cuáles son las producciones que peor están?

En peras y manzanas venimos con un atraso tecnológico y de calidad importante. Los cultivares que se hacen en el país no son bien pagos en el mundo y hace falta un proceso de recomposición que inevitablemente llevará mucho tiempo. En vitivinicultura estamos complicados. También lo estamos en producciones como ajo, cebolla y cítricos. La lana hoy vale 6 dólares; hace algunos años era el sueño de los productores ese precio y actualmente no te cierran los números.

-¿Cómo está el negocio de la soja?

Con 30% de retenciones y este valor de la soja en torno a los 340 dólares, en campo alquilado en la zona de Pergamino, los números no te dan. ¿Qué queda entonces para el norte o para los campos donde no hay 4 mil kilos de rendimiento? El paquete tecnológico es el mismo para todos. Hay que bajar costos y hablar de una política impositiva a los insumos, fletes y la matriz productiva. O subimos el tipo de cambio, que no lo pueden hacer por ahora, o cambiamos los impuestos. Estoy seguro que después de las elecciones de octubre se vienen estas medidas.

Ganadería

-¿Es rentable hoy el negocio ganadero para los productores?

Sí lo es. Actualmente no hay nada que no se pueda acomodar en la logística de costos. El negocio está proactivo y nos sacamos de encima el factor político. Además es posible encontrar un nicho de exportación. Las consultas del exterior de gente que vienen a comprar carne al país se multiplicaron por mil. Estamos nuevamente en los títulos. Estados Unidos va a abrir el mercado, mientras que China y Japón son muy importantes. Son mercados en los que entraríamos con una mercadería seleccionada representando un nicho de alta calidad. El mundo es un abanico de opciones a largo plazo e iremos colocando y recuperando mercados de a poco.

-¿Volveremos a recuperar los niveles de stock, producción y exportaciones previos a la intervención kirchnerista?

El sector repuntó y hoy estamos creciendo de 700 a 800 mil cabezas por año. De a poco se está recuperando el peso de faena en un periodo de retención de vientres. Este año produciremos 200 mil toneladas más y en 3 años podríamos exportar 500 o 600 mil toneladas. Esto es importante porque hoy estamos en 250 mil. Estimo que con el tiempo vamos a recuperar las 60 millones de cabezas que tuvimos en 2008. La relación cantidad de cabezas por habitantes se perdió provocando un daño estructural importante. Estimo que tardaremos 8 o 10 años en recuperar el stock que teníamos en 2008. Pero para lograr esto necesitamos una reducción de costos o un dólar más alto. De lo contrario se corre el riesgo de volcar este aumento de la producción en el mercado interno y volver a caer en un ciclo de liquidación.

-Fue muy crítico con el frigorífico brasileño JBS por los negocios que hizo en la Argentina. ¿Cree que fueron cómplices de la destrucción del sector ganadero durante el kirchnerismo?

En los próximos días vamos a tener una reunión con diputados nacionales y quisiéramos que algún fiscal investigue el rol de JBS. Ellos participaron de las "baratas" de la carne de Guillermo Moreno que destruyeron el mercado. Todos sabemos que participar en este tipo de medidas era una forma de conseguir prebendas. Además, en términos empresarios no tiene ninguna lógica lo que hicieron: compraron frigoríficos en nuestro país por fortunas y los vendieron regalados. En el mientras tanto, las acciones en San Pablo no movían la aguja. Cuando aparece el número uno de JBS coimeando a un presidente de un país (Michel Temer), entonces nos preguntamos, qué pasó. Todo lo que hicieron en la Argentina se hace en connivencia con las autoridades políticas locales. Para vender carne argentina pedían vender brasileña. Son cómplices de la destrucción del mercado ganadero en el periodo que se perdió 12 millones de cabezas. Por eso pedimos que se investigue.

Fuente: La Político Online

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