Fecha: 2017-12-03 20:10:36


El Banco Central no puede imprimir felicidad


Algunos viven en un mundo paralelo donde empapelar todo con billetes resulta en crecimiento, salarios altos y caída de la pobreza.

Es increíble lo que sucede en Argentina. Tras décadas de inflaciones crónicas, hiperinflaciones y megadevaluaciones, todavía creemos que la receta para crecer es que el Banco Central haga una política monetaria expansiva que estimule la inversión y el consumo. 

Si solo el Banco Central bajara “un poquito” la tasa de interés, habría más dinero para consumir y los empresarios de la sagrada industria nacional podrían acceder más fácilmente al crédito. Más producción nacional y, encima, más consumo. ¡Una maravilla! 

Más aún, si el Banco Central inflara “un poquito más” el dólar, ¡qué bien nos vendría! La industria tendría un tipo de cambio más alto. Menos importaciones, más exportaciones, y a crecer gracias al aumento de la demanda agregada. ¿Cómo se nos ocurrió antes? 

La caricatura que muestro en los párrafos anteriores es solo eso, una caricatura. Pero la realidad no se le aleja demasiado. 

En la última reunión de la Unión Industrial Argentina, empresarios y analistas coincidieron en criticar al Banco Central por su política de “tasas altas”. Además, afirmaron que el dólar está barato. 

Algunos, incluso, se animaron a ponerle número a su tipo de cambio ideal: entre $ 23 y $24. 

¿A dónde nos lleva todo esto? ¿Es cierto que hay tasas altas que frenan la inversión? ¿Es cierto que el dólar barato impide crecer? ¿Qué debería hacer el Banco Central? 

 

Macri no puede dormir


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La tasa contra la actividad

El argumento en contra de las altas tasas de interés es el siguiente: dado que el consumo y la inversión dependen del costo de endeudarse, si ese costo es bajo, entonces hay más consumo y más inversión. Si el costo es alto, lo contrario. 

El razonamiento no está mal, pero adolece de dos problemas. 

El primero es que la tasa de interés de la política monetaria no es “alta”, como se dice. Al 30 de octubre de este año, la Lebac a 35 días había rendido 22,7%, la de 65 días, 21,39% y la de 90 días, 20,2%. La inflación, por su parte, avanzó 19,4%. 

Es decir que, en el mejor de los casos, la “espectacular inversión” en los títulos del Banco Central rindió 3,2 puntos en términos reales. 

¿Qué clase de competencia con la inversión en la economía real es un rendimiento de 3,2 puntos reales? 

Adivinaste, ninguna.

De hecho, si efectivamente fuera competencia, eso indicaría que el negocio que se desea emprender no agrega suficiente valor a la sociedad y no debe llevarse a cabo. Pero es un tema puntual, no representa un riesgo para la economía en su conjunto. 

El segundo punto es que la tasa de política monetaria no es una buena referencia. Un mejor indicador para ver si es viable invertir, o no, es la tasa del Riesgo País, que ha bajado sustancialmente desde el fin del kirchnerismo. 

Esto podría estar explicando el aumento de la inversión. 

De acuerdo con los datos de Orlando Ferreres, la Inversión Bruta Fija creció 13,4% interanual en octubre y promedia un aumento de 11,1% en los últimos 6 meses. Es el mejor registro de los últimos 4 años, ¡cuando la tasa era negativa en términos reales! 


Por último, si la tasa fuera tan “alta”, el crédito se resentiría. Pero no es lo que sucede hoy. 

De acuerdo con los datos compilados por Diego Giacomini:

“los créditos hipotecarios se expanden a un ritmo de +44% en términos reales, y los créditos prendarios aumentan +40% por arriba de la inflación”

Fuente: Contraeconomía

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