Fecha: 2017-12-10 19:29:20


CRear o destruir? La trampa de la reconversioìn laboral


En materia laboral, el Plan tiene otro capiìtulo: la reconversioìn industrial. Resulta curioso que el mencionado apartado contiene precisiones sobre la destruccioìn de empleo “excedente” en determinadas ramas de la industria, pero no sobre creacioìn complementaria (o reubicacioìn de los trabajadores)...

En materia laboral, el Plan tiene otro capiìtulo: la reconversioìn industrial. Resulta curioso que el mencionado apartado contiene precisiones sobre la destruccioìn de empleo “excedente” en determinadas ramas de la industria, pero no sobre creacioìn complementaria (o reubicacioìn de los trabajadores) y menos auìn sobre la creacioìn genuina de los 900 mil puestos mencionados en la meta anterior.

En este contexto, y bajo la premisa de que determinados sectores no son competitivos a nivel internacional, la propuesta de Cambiemos implica la reduccioìn de la economiìa soìlo a los sectores en condiciones de competir a precios internacionales.

El actual Ministro de Hacienda, Nicolaìs Dujovne, lo planteaba en junio de 2016: “Hay un espacio muy grande para que la economiìa se recupere con muy poco empleo. Porque hasta ahora lo que habiìa era un toma y daca entre el sector privado y el gobierno anterior en el cual el gobierno cerraba la economiìa, le daba rentabilidad a cada uno de los sectores negociadas a cambio de que no despidan personal. Entonces, en el sector textil habiìa cinco o seis jugadores podiìan importar y cargar precios ridiìculos despueìs en el mercado local y a cambio de eso que no se les ocurra echar ni a uno de sus mil o dos mil empleados que teniìan de maìs. Eso existe a lo largo de toda la economiìa, y ese es un problema”.

En teìrminos generales, la propuesta del Plan Productivo Nacional reside en “acelerar y estabilizar el crecimiento para estimular la creacioìn de empleo privado formal”. Tanto en la mencioìn de Dujovne como en el planteo del Plan, se percibe una mirada econoìmica netamente ortodoxa y aperturista, que cuestiona la poliìtica del Gobierno anterior relacionada con sostener a la proteccioìn comercial con fines de preservar el empleo.

La preocupacioìn central del Gobierno se concentra en 4 actividades: calzado, textiles, electroìnica y muebles, actividades que considera “sensibles”. A estas deben sumarse automotriz y autopartes, maquinaria agriìcola y medicamentos, consideradas “latentes”.

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El Gobierno propone para los sectores “sensibles” (Hilanderiìa, tejeduriìa y confeccioìn textil calzado, electroìnica de consumo, muebles) “reconversioìn laboral, financiamiento para mejora de la productividad y reconversioìn y apertura gradual”, mientras que propone para los “latentes”, “apoyo a pioneros exportadores y praìcticas de desarrollo exportador, mecanismos de pre y post financiacioìn de exportaciones y mejoras de gestioìn”. La traduccioìn del plan productivo en materia de empleo, implica el impulso de lo que denominan Plan Nacional de Modernizacioìn Laboral, en el que se descubren varias de las poliìticas ya implementadas: ART, reduccioìn de litigiosidad, etc.

Pero ¿coìmo planifican lograr el aumento de la productividad? Seraì resultado de la reduccioìn al 50% del personal manteniendo los niveles de produccioìn. Es decir, aumentar la productividad laboral, a los fines de alcanzar precios “competitivos” internacionalmente. El plan pone en jaque un milloìn de empleos, de las actividades consideradas “sensibles”. En concreto, sobre este total mencionado, se apunta a “reconvertir” 364.000 puestos de trabajo entre las actividades “latentes” y “sensibles”. Es decir, empleos que como mencionaba Dujuvne “estaìn de maìs”.

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Es imprescindible detenerse aquiì. La graìfica precedente ilustra de manera fidedigna el mecanismo de aumento de la productividad seguìn Cambiemos.

Por un lado, alliì el Plan plantea la reconversioìn laboral y lo asocia irremediablemente a lo que significa en la jerga de Cambiemos: desocupacioìn. Es el mismiìsimo documento el cual menciona que esta “reconversioìn” significa “el 20% del empleo industrial”, es decir “2 puntos en el desempleo”2.

En segundo lugar, es nuevamente el documento el que cuantifica la cantidad de empleados “en exceso”. Asiì entonces, el 31% de los empleos de los sectores sensibles, es decir 255.000 trabajadores, deben “reconvertirse”, a lo que es necesario sumar 109.000 adicionales de sectores “latentes” (38% de los 300.000 estimado en dichas actividades)3. Si consideramos que desde noviembre de 2015 la industria manufacturera expulsoì 52 mil trabajadores, podemos estimar en 312 mil los puestos de trabajo del sector que auìn “exceden” el nivel esperado por el Gobierno.

Y finalmente es el mismo documento el que presume y considera que la desocupacioìn derivada de su plan es sencillamente un efecto no deseado. El informe insiste en que “el 60% del empleo privado podriìa ser automatizado en los proìximos 15 anÞos” y que ello mismo justifica la mencionada reconversioìn.

Por uìltimo, la destruccioìn de ramas econoìmicas que son fuertemente dependientes del mercado interno se basa en un modelo econoìmico que confiìa en la capacidad exportadora como principal motor de la demanda. En efecto, el uìnico Plan productivo de Cambiemos (el Plan Productivo Nacional) no estima, promueve ni menciona diagnoìstico ni poliìtica alguna en relacioìn al mercado interno o la produccioìn destinada al mercado local.

El diagnoìstico del Plan reside en que el ascenso de nuevas clases medias mundiales permitiraì mayores exportaciones, derivando ello en un crecimiento de las mismas de 12,4% anual.

 

3. El caso Australia. Un paiìs de servicios

El Plan Productivo elogia la poliìtica implementada por Australia, por haber convertido al paiìs en un paiìs de servicios, y propone recorrer el mismo camino: apertura gradual con reconversioìn productiva.

Sin embargo, existen sustanciales diferencias que hacen difiìcil imaginar el desarrollo argentino a traveìs de un proceso similar.

En primer lugar, como menciona Martiìn Guzmaìn, la estructura demograìfica de Australia “puede satisfacer la condicioìn de pleno empleo prescindiendo de la industrializacioìn, a partir de una demanda de servicios derivada de los ingresos por la venta de recursos naturales, que -valga la aclaracioìn-, se da asiì porque la renta que proviene de los recursos naturales se reparte maìs entre la sociedad. Pero es una comparacioìn que no tiene ninguìn sentido. Australia es mucho maìs rica que nosotros en recursos naturales. El paiìs exporta principalmente commodities, y el valor de las exportaciones per caìpita es de U$S 10.000 por anÞo, cuando para nosotros es de U$S 1500. Son 22 millones de personas y nosotros somos 40 millones, y tenemos un montoìn de trabajo no entrenado”.

Por otro lado, la inversioìn en I+D (Investigacioìn y Desarrollo) en Australia es mucho mayor que en la Argentina. Seguìn el Instituto de Estadiìstica de la Organizacioìn de las Naciones Unidas para la Educacioìn, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la I+D en Australia ascendiìa en 2013 a 2,20 del PBI, y destinada a apuntalar las exportaciones de productos primarios, mientras que en la Argentina orilla el 0,61.

Adicionalmente, si bien Australia es considerado un paiìs de exportaciones de productos primarios con relativo bajo nivel tecnoloìgico (sus exportaciones son esencialmente minerales, hidrocarburos y alimentos), presenta la ventaja de poseer una elevada dotacioìn de recursos naturales per caìpita (poblacioìn de 2,9 habitantes por km2), la cercaniìa geograìfica con Japoìn y China, y el apoyo del financiamiento de EEUU para sostener una balanza comercial altamente deficitaria.

Pero incluso en la tarea concreta de copiar a Australia, tambieìn surgen diferencias. Alliì el programa de apertura gradual se desarrolloì entre 1989 y 2005, pero recieìn en 2015 los aranceles fueron llevados a niveles miìnimos, mientras que en nuestro paiìs, por ejemplo, en soìlo un anÞo se eliminaron el 100% de los aranceles a las computadoras. Asimismo, y tal como menciona el Plan, los australianos invirtieron u$13.000 millones subsidiando a empresas entre 1991/1999. No parece haber vocacioìn en el Gobierno de dedicar esos recursos a la reconversioìn de pymes industriales de nuestro paiìs.

La distribucioìn del ingreso es otro diferencial. Como explica con precisioìn Enrique Arceo, la distribucioìn maìs equitativa de la tierra en la conformacioìn del estado nacional contribuyoì a la creacioìn de actores sociales diferentes (con menor concentracioìn) y por ende a crear un estado distinto (no oligaìrquico como el argentino). Junto con ello, su estructura impositiva preveì 45% de aliìcuota del impuesto a las ganancias a quienes ganan maìs de 3 millones de pesos. Esto se refleja en el iìndice de Gini en Australia, que es de 0,305 (2006).

Finalmente, resulta trascendente la cuestioìn de los costos laborales. En Australia, el salario miìnimo es de casi u$ 3.000 mientras que en la Argentina apenas supera los u$ 500. Da la impresioìn que Argentina pretende convertirse en Australia pero con costos laborales mexicanos.

Cambiemos ha esbozado distintos paiìses de referencia sin acordar internamente sobre queì ejemplo copiar: se ha mencionado el caso de la India en salarios y referido al sector servicios, Meìxico, en el caso de costo laboral automotriz, Chile en relacioìn a la apertura, o Peruì y Colombia con acuerdos bilaterales, ademaìs de un sistema financiero al estilo norteamericano. El propio Macri ha especulado con ser el supermercado del mundo.

Apertura, desregulacioìn financiera, paiìs de servicios, reprimarizacioìn y bajos costos laborales muestra maìs bien el objetivo de cumplir con las demandas de la banca extranjera, del agro y de las empresas concentradas de perfil exportador.

La nueva revolucioìn productiva Conclusiones

  • –  El Plan gobierno Productivo Nacional de Cambiemos en el programa rector para el sector industrial desarrollado por Cambiemos.
  • –  Las poliìticas implementadas por el gobierno desde su asuncioìn han alejado los objetivos estimados en el Plan para 2019.
  •  Dada la caiìda del PBI en 2016 la Argentina necesitariìa crecer al 6,19% para lograr el objetivo previsto en el documento.
  • Asimismo, las exportaciones deberiìan aumentar al 42% en los proìximos tres anÞos.
  • Argentina tendriìa que reducir el empleo informal 3 puntos porcentuales mediante la reduccioìn de costos laborales, con la misma receta de la deìcada de los noventa (que produjo exactamente lo contrario).
  • Nuestro paiìs deberiìa aumentar la inversioìn, que se redujo en 2016, 10 puntos porcentuales por encima del nivel actual.
  • Deberiìamos duplicar la participacioìn de Argentina en la IED en Ameìrica Latina, cuyo aumento en 2016 soìlo recuperoì los niveles alcanzados en 2013, muy por debajo de 2011 y 2012.
  • Se deberiìa logra incrementar el empleo a una tasa de crecimiento anual acumulativa de 4,83%, totalmente inconsistente con un escenario macroeconoìmico que, luego de una recesioìn en 2016, mostrariìa -en el mejor de los casos, una expansioìn moderada de su PBI. Con una elasticidad empleo-producto entre 2008 y 2015 cercada a 0,3, el resultado planteado resulta virtualmente imposible.
  • –  En teìrminos de empleo, el plan pone en jaque un milloìn de puestos de trabajo, vinculados a las actividades industriales consideradas “sensibles” y “latentes”. En este sentido, preveì la reduccioìn al 50% del personal de parte de las actividades consideradas (calzado, textiles, electroìnica y muebles, automotriz y autopartes, maquinaria agriìcola y medicamentos) manteniendo los niveles de produccioìn. Es decir, aumentar la productividad laboral, a los fines de alcanzar precios “competitivos” internacionalmente.
  • –  En concreto, sobre este total mencionado, se apunta a “reconvertir” 364.000 puestos de trabajo entre las actividades “latentes” y “sensibles”. Es el mismiìsimo documento el cual menciona que esta “reconversioìn” significa “el 20% del empleo industrial”, es decir “2 puntos en el desempleo”.
  • –  El documento cuantifica la cantidad de empleados “en exceso”. Asiì entonces, el 31% de los empleos de los sectores sensibles, es decir 255.000 trabajadores, deben “reconvertirse”, a lo que es necesario sumar 109.000 adicionales de sectores “latentes” (38% de los 300.000 estimado en dichas actividades).
  • –  Si consideramos que desde noviembre de 2015 la industria manufacturera expulsoì 54 mil trabajadores, podemos estimar en 310 mil los puestos de trabajo del sector que auìn “exceden” el nivel esperado por el Gobierno.
  • –  El uìnico Plan productivo de Cambiemos (el Plan Productivo Nacional) no estima, promueve ni menciona diagnoìstico ni poliìtica alguna en relacioìn al mercado interno o la produccioìn destinada al mercado local
  • –  El gobierno insiste en copiar el modelo Australiano, con el uìnico objetivo de justificar la apertura de la economiìa. Asiì entonces, evita analizar las similitudes y diferencias entre las economiìas de ambos paiìses, como tambieìn los mecanismos distributivos y niveles salariales de aquel paiìs.

FUENTE: PARTE DEL INFORME DEL C.E.P.A DE SU INFORME PLAN PRODUCTIVO NACIONAL

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