Fecha: 2018-03-04 21:57:15


El principio del fin de las LEBAC


Hace unos días un amigo me llamó preocupado. Tenía una tenencia importante en LEBAC y, con los últimos movimientos del dólar, vio cómo parte de sus ahorros eran licuados frente a la divisa norteamericana. 

Hace unos días un amigo me llamó preocupado. Tenía una tenencia importante en LEBAC y, con los últimos movimientos del dólar, vio cómo parte de sus ahorros eran licuados frente a la divisa norteamericana. 

Luego de alguna explicación sobre el contexto, le di mi respuesta. 

En esta nota te voy a contar como veo el futuro próximo de estos papeles, que fueron la gran vedette del mercado de renta fija argentino durante -al menos- los últimos 18 meses. 

La bicicleta invisible

Mucho se habló de la supuesta bicicleta financiera durante el último año y medio. 

Para el que no está muy en tema, básicamente, en la jerga se denomina bicicleta financiera al carry-trade con muy bajo riesgo cambiario. En criollo: la apuesta a algún instrumento de renta fija en moneda local, como por ejemplo LEBAC o plazo fijo, en momentos donde el tipo de cambio es altamente probable se mantenga cuasifijo, buscando así un rendimiento en dólares extraordinario a bajo riesgo. 

Esta “bicicleta financiera” se puede resumir en 4 simples pasos: 

El primero es tener un dólar casi planchado y saberlo con antelación. 

El Segundo, colocar inversiones de renta fija a corto plazo en moneda local (LEBAC o bonos muy cortos) porque la tasa local siempre es mayor a la tasa internacional. 

Tercero, dado que el tipo de cambio está cuasi fijo, disfrutar de jugosos rendimientos en moneda extranjera. 

Por último, terminado el plazo de inversión, se puede reconvertir -o no- el capital a moneda extranjera, cerrando el primer círculo. 

Esta operación se puede repetir “n” veces, mientras reine la paz cambiaria. 

Bueno, ahora que tenemos el concepto más o menos claros, repasemos lo acontecido durante los últimos meses. 


Como se puede observar, los rendimientos de las LEBAC estuvieron “bajo el agua” durante los últimos meses cuando se los compara contra la evolución del tipo de cambio. 


En concreto, para el que estuvo posicionado en LEBAC desde mediados de noviembre 2017, habrá visto a su perder aproximadamente un 8% de su valor frente a la divisa norteamericana. Un baldazo de agua fría. 

De esta forma, el periodismo cuasi-chauvinista, que pasó de quejarse por la supuesta bicicleta financiera, ahora pasó a llenar sus paneles de economistas con el objetivo de explicar al aire la reciente y “preocupante” escalada del dólar. 

Sí, a esta altura creo estaremos de acuerdo: no hay nada que les venga bien. 

Su crítica es tautológica, o sea, no hay caso desfavorable. 

Cuando el dólar está quieto, se quejan de la bicicleta financiera; por el contrario, cuando el dólar se mueve, es todo un bochorno porque “se dispara el dólar”. Resulta lamentable la inconsistencia intelectual de estos individuos. 

Dejando un poco de lado la incoherencia del periodista promedio argentino, veamos que podemos esperar hacia adelante, para ver si conviene o no estar parados en este instrumento.

Fuente: El Inversor Diario

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